El encanto del lino lavado
Su textura viva y su ligero arrugado aportan ese toque de alma relajada y chic. El lino cae con fluidez y aporta una materia natural a la pieza.
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El lino lavado tamiza la luz sin apagarla: una luz suave, una caída fluida, ese arrugado natural que calienta la habitación. Vestir la ventana es marcar el tono de todo el interior.
Una fibra natural de tacto suave, que se vuelve más suave lavado tras lavado.
El lino filtra la luz del día con suavidad y preserva la intimidad, sin oscurecer la habitación.
Lavable a máquina, el lino se embellece con el tiempo.
Su textura viva y su ligero arrugado aportan ese toque de alma relajada y chic. El lino cae con fluidez y aporta una materia natural a la pieza.
Nuestras cortinas dejan pasar una luz suave y difusa mientras preservan tu intimidad. Para una habitación completamente oscura, dúblalas con un visillo opaco.
Para un bonito caída, elija cortinas que rocen el suelo o lo sobrepasen ligeramente. Mida desde la barra hasta el suelo antes de elegir la altura.
No, son traslúcidos: filtran la luz suavemente y preservan la intimidad, sin sumergir la habitación en la oscuridad. Para oscurecer, añada un visillo forrado.
Mida el ancho de la barra y la altura desde el suelo. Para un buen caída, elija cortinas que toquen o superen ligeramente el suelo.
Sí, y ese es todo su encanto: el arrugado natural forma parte de la estética del lino lavado. No se necesita planchar.
Lavado a máquina a 30°C, secado al aire libre. El lino se suaviza y embellece con cada lavado.